Mi nombre es Lourdes Varadé. Creo que las cosas que hago, las hago con pasión y las hago porque creo en ellas. Si os digo que me gusta el sector cosmético os estoy contando una gran mentira, siento verdadera pasión, lo cual me llevó a cursar un Máster de Cosmética y Dermofarmacia. Y la cosmética que era pasión se convirtió en vocación. Me sirvió para desmitificar todo el sector cosmético, para aprender muchas cosas desde todos los puntos de vista de este mundillo: Formulación, nomenclatura, principios activos, buenas prácticas de fabricación, industria, test in vivo/ in vitro, test de compatibilidad...


Estuve en el grupo L'Oréal, en el departamento de fabricación de su división de productos de lujo, fui muy feliz. Allí se fabricaba no sólo 1 barra de labios, sino, 96 kilos de un jugo que luego se tornaría barra de labios, o gloss o polvos de colorete o polvos para una sombra de ojos. A parte de ser muy feliz y llevarme un muy buen recuerdo, aprendí acerca de equipos, cosa que también me fascina como ingeniero que soy. 

Desde que la cosmética entró en mi vida sólo veo gente guapa. Gente totalmente “imperfecta”, desigual y maravillosa. Gente más alta, más baja, más delgada, más llenita, con un color de pelo, sin pelo, maquillada, sin maquillar…

Decidí aportar valor al mundo con un proyecto de vida: La creación de belleza a través de la cosmética.

Siendo para mi una persona bella aquella que se saca total partido a sí misma.

Quería hacer llegar al mundo lo fascinante que es la cosmética, cuando averiguas todos los entresijos es si cabe todavía más seductora.

Una cosmética sin marketing, simplemente y sólo cosmética.

Mi proyecto es crear cosmética exclusiva, única, cautivadora y deslumbrante